Dieta del agua

La teoría detrás de la dieta del agua es que cuando el agua fría es ingerida, el cuerpo quema calorías para calentar el agua hasta una temperatura corporal de 37º C. Así, beber 8 vasos de agua helada por día quema alrededor de 200 calorías. Esto sucede porque el organismo gasta energía para elevar la temperatura del agua de aproximadamente 5º C a 37º C, que es la temperatura corporal interna.

Cuanto más fría el agua, más el cuerpo trabaja para calentarla. Por lo tanto, más calorías serán quemadas si usted bebe un agua bastante fría. Además, beber agua entre o con las comidas da una sensación de saciedad, haciéndote comer menos. Una vez que los riñones necesitan trabajar para eliminar el agua, también se dice que la dieta del agua hace que las toxinas sean liberadas del cuerpo.

Cómo funciona la dieta

En la dieta del agua, el dietista debe beber 2 litros de agua fría, en ocho porciones a lo largo del día, con o sin las comidas, además de la ingesta normal de líquidos diarios. El agua puede ser agua del grifo, agua embotellada o cualquier otro tipo de agua que sea segura para el consumo. La dieta del agua desaconseja masticar cubos de hielo para compensar la ingestión de agua. Esta dieta no altera los tipos de alimentos que la persona consume, ni limita el tamaño de las porciones.

Pros y contras de la dieta

Las ventajas de la dieta del agua es que es gratuita – cualquier persona con acceso a agua potable puede probarla. La desventaja es que la persona se depara yendo al baño con bastante frecuencia.

Mientras que algunos expertos sostienen la idea de que beber agua antes de una comida puede ayudar a cortar las calorías, la dieta del agua no aborda los componentes necesarios para una dieta, tales como limitar la ingesta total de calorías diarias e incurrir en ejercicios diarios en la rutina. Así, la dieta del agua no es realmente una dieta – simplemente alienta a la gente a beber la cantidad de agua que deberían beber de todos modos.

Cambie sus bebidas

El agua es libre de calorías y no contiene carbohidratos, azúcar o grasa. El cambio de bebidas que contienen calorías, para simplemente agua, reduce automáticamente la cantidad de calorías que usted consume, ayudando a perder peso, incluso si los hábitos de dieta permanecen inalterados. Si usted está acostumbrado a beber refrescos, tés endulzados o jugos de frutas durante todo el día, comience cambiando estos por un vaso de agua.

Este simple cambio puede ahorrar 150 calorías por día. Una vez que usted se acostumbró, del siguiente paso e intercambiar otra bebida también por agua. Dejar de beber 2 latas de refrigerante por día, le ahorra 300 calorías diarias, suficiente para perder 15 kilos en un año.

Coma agua

Usted puede no pensar en la comida como conteniendo líquido, pero algunos alimentos contienen un alto porcentaje de agua en su peso. Frutas y verduras son naturalmente ricos en agua, lo que los hace saciantes y con pocas calorías. Como un beneficio adicional, frutas y vegetales frescos son ricos en nutrientes valiosos – incluyendo vitaminas, minerales y fibras – que contribuyen a una buena salud.

Para perder peso, elija frutas y verduras frescas en lugar de secos, que son altamente calóricos. Tenga una manzana fresca o una rebanada de sandía para la merienda, y disfrute de una gran ensalada con las comidas, para ayudar a recoger los beneficios de esta “agua escondida”.

Vaya de sopa

La sopa es otro alimento con una alta proporción de agua, haciéndola útil para la pérdida de peso. Si te gusta hacer sopas caseras, intenta recetas a base de caldos. Un truco útil es recordar que las sopas que tienen menos calorías tienen bastante agua que se puede ver a través de ella, como canja de gallina o minestrone. Sopas cremosas o gruesas, a menudo son ricas en grasas y calorías.

Si usted compra sopa enlatada en el supermercado, añada un poco de agua extra para ayudar a diluir el sodio y proporcionar más saciedad, con la misma cantidad de calorías. Usted puede incluso no notar la diferencia en el gusto.

Usted puede usar agua pura en lugar de otros ingredientes para hacer recetas menos calóricas. En lugar de hacer chocolate caliente con leche, trate de agregar la mitad de la leche y la mitad de agua. Usted también puede utilizar el mismo truco con la harina de avena u otros cereales cocidos. La adición de agua en lugar de leche entera le ahorrará 150 calorías por cada vaso.

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